enero 25, 2012, Mielina Digital

La publicidad no era tan complicada, habÃa menos medios y se sabÃa todo sobre ellos; la llegada de las transmisiones de TV obligó a los publicistas a aprender este nuevo medio y las dificultades de colocar los anuncios; por ejemplo, si un anuncio de alimentos iba después de una broma relacionada con la comida en un programa de comedia, el resultado serÃa un desastre; eso obligarÃa a las agencias a inspeccionar y revisar los contenidos, para encontrar el mejor lugar en donde poner los anuncios en TV.
Por décadas, los medios tradicionales no cambiaron, las reglas eran claras y las agencias de publicidad y medios desarrollaron estrategias acordes a los hábitos de la audiencia: las opciones eran estables: Radio, Posters, Revistas, TV o Salas de cine; los papeles eran claros, los publicistas eran activos (transmisores) y la audiencia tenÃa un papel pasivo (receptores)
Internet lo cambió todo, trayendo un nuevo campo publicitario que ha evolucionado rápidamente con los años; actualmente la portabilidad y la transmisión de contenidos han traÃdo caracterÃsticas que los medios tradicionales no pueden ofrecer.
Los contenidos en lÃnea se buscan fácilmente, pueden ser vistos en cualquier momento y tienen toda una variedad de plataformas de descarga: smartphones, tablets, laptops o TV con conexión a red directa. Estas caracterÃsticas únicas le permiten al espectador decidir que quieren ver y cuando, proporcionándoles un rol activo.
Este rol activo ha fascinado a los usuarios, las comunicaciones e internet les dieron una voz cambiaron las reglas de la publicidad. No solo eso, internet creó sus propios medios: TV en lÃnea, Radio etc.las marcas se han tratado de adaptar a esta nueva plataforma de la mejor manera posible, algo que se dificulta al ser un terreno cambiante y en constante evolución; solo hay una cosa que no ha cambiado: ahora más que nunca una campaña exitosa debe tener todos los medios, y en ocasiones los esfuerzos en internet estarán dentro de los más importantes, pero no deben ser los únicos; la clave sigue siendo la misma: integrarlos todos.





